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Historia de Vega de San Mateo

De EnciclopediaGuanche

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El valle de San Mateo es un lugar adorable. El agua baja de las montañas en hilillos por los diversos valles que lo rodean, formando cascadas y arroyos y cañadas de belleza exquisita (...) podría pertener al país de las hadas.

Olivia Stone, Londres, 1887
Vista de Vega de San Mateo.

San Mateo se encuentra enclavado en la zona de medianías de la isla, en un valle fértil y de abundantes lluvias. Tanto era así que contaba con corrientes de agua casi permanentes en cada uno de sus barrancos, llamados ríos tras la conquista.

En una zona donde la propiedad del aguas es más importante que la misma propiedad de la tierra, los manantiales de la Vega fueron objeto de centenarios pleitos sobre su tenencia y disfrute. Esa pugna se desató a partir del siglo siglo XIV, apareciendo entonces una serie de aguatenientes que alegaban ante la Corona de Castilla toda clase de éxitos o servicios con la finalidad de conseguir privilegios sobre fuentes y cauces de barrancos, sin duda porque, en aquellos tiempos, por ellos corría el agua con mucha mayor abundacia que hoy día. Por todo ello, a partir de 1797 se empezaría a designar un alcalde de aguas, que hacía de mediador en estos conflictos para frenar la ambición de estos aguatenientes, quienes trataban de acaparar el agua para estancarla y poder venderla a precios exorbitados en períodos de sequía.

La devoción del pueblo por su patrono San Mateo, se remota al año 1736, con la llegada de los colonos que se asentaron en la zona. Ya para entonces se tenían noticias de la existencia una ermita levantada por los lugareños a finales del siglo XVII que se puso bajo la advocación de San Mateo Apóstol, íntimamente relacionado con las faenas agrícolas, actividad principal de la Vega. A él se le ofrecían misas y novenarios para pedir que lloviese o se alejaran las plagas de langosta de los cultivos.

Hoy, la iglesia cuenta con una campana donada por emigrantes del pueblo residentes en Cuba que, además de comprar y embarcar la campana hacia Gran Canaria, también enviaron dinero suficiente como para construir el campanario que la aloja.

El núcleo urbano de Vega de San Mateo fue uno de los centros agropecuarios más importantes de Gran Canaria. Hasta mediados del siglo XX, aún disponía de varios talleres artesanales (herrerías, latonerías, zapaterías, moliendas de gofio, etc.) y era punto de enlace comercial entre la zona baja y los caseríos de medianías.[1]

Independencia municipal

Vista de San Mateo al finalizar el siglo XIX.

Entrado el siglo XIX, el 25 de octubre de 1800, la ermita de San Mateo pasaría a convertirse en parroquia por decreto del obispo Verdugo. Las razones esgrimidas en su momento eran que la ermita ya atendía a una cantidad de fieles lo suficientemente numeroso como para disponer de parroquia propia sin tener que depender de la de Santa Brígida, además de que la distancia existente entre ambos pagos y el estado de los caminos, dificultaban a los feligreses de San Mateo acudir a la parroquia satauteña a cumplir con el precepto.

Como en tantos otros municipios de la isla, conseguir la independencia de la parroquia significaba dar el primer paso para alcanzar la autonomía municipal. Por ello, una vez lograda la segregación religiosa, los vecinos de San Mateo reclamaron la independencia total de la vecina Santa Brígida. Así, el 22 de diciembre de 1800, inician el correspondiente expediente ante la Real Audiencia, en el cual se solicitaba el nombramiento de empleos públicos (alcalde real, diputados, personero y fiel de hechos). La audiencia, tras consultar los informes del Alcalde Mayor de la isla, del alcalde de la Vega y del fiscal, acuerda el 16 de diciembre de 1801 separar el pago de San Mateo de la jurisdicción de Santa Brígida, otorgándole así la independencia administrativa.[2]

Historia heráldica

Escudo vega san mateo.jpg Bandera vega san mateo.jpg
Escudo y bandera de Vega de San Mateo

El escudo municipal de la Vega de San Mateo es partido en vertical y semicortado. La mitad de la izquierda presenta un querubín en argén sobre fondo de sable, rodeado por bordura en azur en la que se encuentran 16 espadas cruzadas de dos en dos, provenientes del escudo de Las Palmas de Gran Canaria (que se usaba antiguamente para toda la isla) ya que este honor fue concedido a esa ciudad por la reina Juana I la Loca. La mitad derecha se divide, a su vez, en dos cuarteles horizontales. En el de arriba un castillo almenado en color oro sobre sinople. En el cuartel inferior, la cruz del Saucillo flanqueada por cuatro flechas en gules. Sobre el escudo una corona marquesal y bajo él, una divisa en blanco con la leyenda "Tinamar", que recuerda el primitivo nombre de San Mateo.

La bandera que utiliza el municipio es la que representan los colores naranja y azul sobre dos triángulos rectángulos dispuestos en diagonal, quedando el de color naranja hacia el asta y el azul hacia batiente. Tiene una proporción de 2 x 3, es decir, una vez y media más larga que ancha, y no lleva escudo de armas. El diseño de esta bandera tiene un carácter oficioso, ya que se adoptaron los mismos colores que lucía el equipo de Lucha canaria del municipio en su vestimenta desde los años setenta.[3]

  1. Naranjo Santana, op.cit.
  2. Suárez Grimón, op. cit.
  3. Banderas de Canarias, sitio web de José Manuel Erbez. [1]