Roques del Burgado

Los Roques del Burgado, conocidos también como roques de la Playa de Los Roques o Caleta del Burgado, son un conjunto de formaciones rocosas volcánicas situadas frente a la costa del municipio de Los Realejos, en la isla de Tenerife. Se localizan mar adentro, frente al sector litoral conocido como Playa de Los Roques, y constituyen uno de los paisajes costeros más representativos de la vertiente norte de la isla.

Su imagen, caracterizada por el fuerte oleaje atlántico rompiendo contra las estructuras rocosas, los ha convertido en uno de los enclaves geológicos y paisajísticos más fotografiados del litoral tinerfeño.

Su nombre viene de los burgados, especie de molusco comestible que suele habitar zonas rocosas batidas por el mar.

Geología y formación

Los Roques del Burgado son restos erosivos de antiguos materiales volcánicos asociados a coladas basálticas y acantilados costeros. Su origen está relacionado con procesos de erosión diferencial que actuaron durante largos periodos geológicos sobre materiales de distinta resistencia.

La acción continuada del mar, el viento y otros agentes erosivos fue desmantelando progresivamente sectores del antiguo relieve costero, aislando masas rocosas resistentes que quedaron separadas de tierra firme y convertidas en islotes o escollos.

La continua exposición al intenso oleaje del Atlántico sigue modificando lentamente la morfología de estas estructuras.

Formaciones principales

Aunque popularmente reciben una denominación conjunta vinculada a la Caleta del Burgado, el conjunto está formado por tres roques principales diferenciados tradicionalmente por la población local:

  • Roque Grande, la formación de mayores dimensiones y altitud dentro del conjunto. En épocas pasadas su parte superior albergó poblaciones de tabaibas (Euphorbia canariensis), actualmente reducidas debido a procesos erosivos y a la actividad de aves marinas.
  • Roque Chico, de menor tamaño y situado próximo al anterior.
  • La Pata, una formación especialmente característica por presentar un arco natural excavado en la roca por la acción persistente del oleaje.

Entorno paisajístico

Los Roques del Burgado forman parte de un paisaje litoral dominado por abruptos acantilados, playas de cantos y arenas volcánicas, y otros escollos costeros característicos del norte de Tenerife. Entre los elementos geográficos próximos destacan el Roque del Camello, Morro Alto y La Bucarona.

El contraste entre las tonalidades oscuras de las rocas volcánicas, el movimiento del océano y la vegetación termófila costera confiere al lugar un elevado valor paisajístico y escénico.

Valor natural

Además de su interés geológico, estas formaciones sirven como refugio y área de descanso para diversas especies de aves marinas y costeras. Su aislamiento y difícil acceso han favorecido la conservación de determinados elementos naturales característicos del litoral norte tinerfeño.