Silene canariensis
'Silene canariensis' (Willd. ex Spreng.) fue una especie de planta herbácea perteneciente a la familia Caryophyllaceae que se considera endémica de la isla de Gran Canaria, en el archipiélago de Canarias. Se trata de uno de los casos más singulares de la flora canaria debido a que está catalogada como extinta y constituye uno de los escasos ejemplos documentados de desaparición de un endemismo vegetal del archipiélago.
La especie fue descrita científicamente en 1822 bajo el nombre Silene canariensis (Willd. ex Spreng). La autoría botánica indica que el naturalista alemán Carl Ludwig Willdenow elaboró una propuesta inicial para su descripción, aunque fue finalmente el botánico Kurt Polycarp Joachim Sprengel quien publicó formalmente el taxón en la obra Neue Entdeckungen im Gebiete der Pflanzenkunde. Su nombre común era conejera canaria.
La distribución conocida de la especie era extremadamente reducida y se limitaba a las zonas altas del centro-este de Gran Canaria, particularmente en los alrededores de la Caldera de Los Marteles. Habitaba en áreas de transición entre el monteverde y el pinar canario, asociada a riscos, escarpes rocosos y laderas expuestas a la influencia de los vientos alisios. Estas condiciones favorecían la presencia frecuente del denominado mar de nubes, que aporta humedad adicional a la vegetación mediante la condensación horizontal.
Aunque la información conservada sobre su morfología es escasa, pertenecía al género Silene, un grupo de plantas caracterizado por presentar hojas sin estípulas y flores cuyos sépalos se encuentran soldados formando un cáliz tubular o inflado. El nombre del género deriva de Sileno, personaje de la mitología griega asociado al dios Dioniso, en alusión a la forma abultada del cáliz floral. Dentro de Canarias, el género cuenta con diversos endemismos, entre ellos Silene nocteolens, propia de Tenerife, y Silene tamaranae, endémica de Gran Canaria.
La extinción de Silene canariensis se considera un hecho ampliamente aceptado por la comunidad científica. No existen registros fiables, ejemplares vivos ni observaciones confirmadas desde el siglo XIX. Diversas citas posteriores atribuidas a esta especie fueron revisadas y reinterpretadas como errores de identificación correspondientes a otros taxones morfológicamente similares. Entre ellos destaca Silene tamaranae, especie con la que fue confundida en algunas ocasiones.
Debido a su desaparición temprana, la planta nunca llegó a beneficiarse de medidas específicas de protección o programas de conservación. Su desaparición se produjo varias décadas antes de la creación de la legislación moderna sobre protección de la naturaleza y conservación de la biodiversidad, desarrollada principalmente durante la segunda mitad del siglo XX. En la actualidad, los inventarios florísticos y los registros oficiales de biodiversidad de Canarias la consideran desaparecida de su hábitat natural.
La historia de Silene canariensis constituye un ejemplo de la vulnerabilidad de los endemismos insulares de distribución restringida y ha sido citada en estudios sobre la pérdida de biodiversidad en los ecosistemas oceánicos. Su caso ilustra las dificultades que plantea la conservación de especies conocidas únicamente por antiguos testimonios botánicos y desaparecidas antes del desarrollo de la biología de la conservación moderna.