Ruperto González Negrín

Ruperto González Negrín (Arrecife, Lanzarote, 1904–diciembre de 1966) fue un ingeniero de caminos, canales y puertos y político español, estrechamente vinculado al desarrollo de las infraestructuras de las Islas Canarias durante el siglo XX. Su trayectoria estuvo marcada por una doble faceta técnica y política: durante la Segunda República Española ejerció como diputado en las Cortes Generales, mientras que posteriormente desempeñó diversos cargos técnicos relacionados con obras públicas y puertos durante el periodo franquista.

Es especialmente conocido por su papel decisivo en la modernización de las infraestructuras marítimas de Lanzarote, así como por su participación en importantes proyectos hidráulicos y portuarios del archipiélago. Su nombre permanece particularmente asociado a la construcción del Muelle de los Mármoles, principal infraestructura portuaria de Arrecife.

Biografía

Nació en Arrecife en 1904, en el seno de una familia con importante presencia social y política en Lanzarote. Era hijo de Felisa Negrín González y de Ruperto González Hernández, quien llegó a desempeñar el cargo de alcalde de la capital lanzaroteña durante las primeras décadas del siglo XX.

Su origen familiar le permitió establecer vínculos con los sectores económicos y agrarios de las islas orientales, contexto que marcaría tanto su actividad política como su posterior labor profesional.

Tras completar su formación como ingeniero de caminos, canales y puertos, inició una trayectoria vinculada a la planificación de infraestructuras estratégicas para Canarias, especializándose en obras hidráulicas y portuarias.

Actividad política

En las elecciones generales de noviembre de 1933 fue elegido diputado por la circunscripción de Las Palmas durante la segunda legislatura de la Segunda República Española. Formó parte de una coalición de centro-derecha integrada por el Partido Popular Agrario Autónomo y fuerzas vinculadas al Partido Republicano Radical, obteniendo el escaño con 42 170 votos.

Su candidatura fue impulsada por diversos sectores económicos y políticos de Lanzarote, en una estrategia conocida posteriormente como el «efecto Lanzarote», que buscaba asegurar el respaldo del electorado agrícola y exportador de las islas orientales.

Durante su etapa parlamentaria actuó principalmente como representante de los intereses económicos de las clases altas canarias, manteniéndose relativamente alejado de los grandes debates ideológicos estatales. Entre sus principales intervenciones destacaron:

  • La defensa del sector agrícola canario, especialmente de la producción de tabaco en rama y de los cultivos tradicionales de exportación.
  • La solicitud de mejoras para el transporte marítimo y las comunicaciones interinsulares.
  • La promoción de inversiones estatales destinadas a puertos e infraestructuras hidráulicas.

También defendió los intereses de la burguesía agraria insular, especialmente en cuestiones relacionadas con el control de recursos hídricos y las actividades exportadoras.

No logró renovar su escaño en las elecciones de 1936, celebradas en un contexto de fuerte polarización política previa a la Guerra civil española.

Carrera técnica

Tras el inicio de la guerra y el establecimiento de la dictadura franquista, González Negrín abandonó la actividad política representativa y consolidó un perfil eminentemente técnico y administrativo.

Su orientación conservadora y su prestigio profesional facilitaron su integración en las estructuras del nuevo Estado, donde desarrolló una larga carrera ligada a obras públicas y puertos.

Ejerció como Ingeniero Jefe del Grupo de Puertos de Arrecife, cargo que ocupó hasta 1957. Desde esta posición dirigió y supervisó numerosas actuaciones destinadas a mejorar la conectividad marítima y la actividad económica de Lanzarote.

Su principal realización fue la planificación y puesta en marcha del Muelle de los Mármoles, inaugurado en 1958. La nueva infraestructura sustituyó progresivamente a las instalaciones tradicionales y permitió incrementar significativamente el tráfico comercial y la exportación agrícola hacia Europa.

Además de su labor en Lanzarote, desarrolló diversos proyectos en otras islas:

Diseño de los embalses escalonados del Barranco de Las Lajas, en Tamadaba (Gran Canaria). Proyecto original de la Presa de Candelaria en 1944. Proyectos de ordenación del litoral y de la playa de Las Alcaravaneras en Las Palmas de Gran Canaria. Participación en comisiones técnicas relacionadas con agricultura y modernización de infraestructuras.

En 1952 formó parte de una comisión especializada encargada de evaluar recursos agrícolas y maquinaria, junto a especialistas como José Bethencourt Massieu.

Legado

Ruperto González Negrín falleció en diciembre de 1966.

Tras su muerte, diversas instituciones públicas de Canarias impulsaron homenajes en reconocimiento a su contribución al desarrollo material del archipiélago. El Ayuntamiento de Arrecife y el Cabildo de Lanzarote acordaron la construcción de un monumento conmemorativo y la denominación de una importante vía urbana de la ciudad como calle Doctor Ruperto González Negrín.

Su nombre también designa una avenida en Puerto del Rosario, en Fuerteventura.

Su legado permanece especialmente asociado a la modernización de la infraestructura portuaria y a la transformación económica de Lanzarote durante el siglo XX.