Salobre Golf

Salobre Golf es un complejo deportivo, turístico y residencial situado en Maspalomas, en el municipio de San Bartolomé de Tirajana, en el sur de Gran Canaria. Integrado actualmente en el complejo Salobre Hotel Resort & Serenity, se encuentra en las proximidades de Dunas de Maspalomas y constituye uno de los principales destinos de golf del archipiélago canario.
El complejo destaca por haber sido el primer y único resort de Gran Canaria con una oferta estable de 36 hoyos distribuidos en dos campos independientes de 18 hoyos. Su diseño aprovecha la abrupta orografía volcánica del sur de la isla, generando un marcado contraste entre las zonas ajardinadas de juego y el paisaje árido circundante. Dicho contraste es objeto de controversia por su gran impacto paisajístico, con el césped verde en un entorno natural casi desértico. La vegetación tampoco guarda relación con la vegetación autóctona de la isla.
Historia y características
El desarrollo de Salobre Golf comenzó a finales del siglo XX dentro del proceso de expansión turística y residencial del sur de Gran Canaria. El primero de sus campos, conocido como Old Course o Campo Sur, fue inaugurado en 1999 y diseñado por Roland Favré. Se trata de un recorrido de 18 hoyos y par 71, concebido con un trazado relativamente accesible para jugadores de distintos niveles.
Este campo acogió competiciones de relevancia internacional, entre ellas el PGA de España de 2006. A partir de 2022 se llevaron a cabo intervenciones de renovación paisajística orientadas hacia un modelo de jardinería más adaptado al entorno árido y con menor demanda hídrica.
El segundo recorrido, denominado New Course o Campo Norte, fue diseñado por Ron Kirby e inaugurado en 2008. Tras distintos periodos de explotación parcial y recorridos combinados, recuperó posteriormente su configuración independiente de 18 hoyos y par 70. Su trazado se caracteriza por una mayor exigencia técnica y por integrarse directamente entre barrancos y formaciones volcánicas.
Instalaciones
El complejo cuenta con una amplia oferta de servicios deportivos y turísticos. Entre ellos destaca el Club Fitting Performance, centro especializado en entrenamiento y preparación técnica que incorpora academia de golf, análisis biomecánico y sistemas de monitorización avanzada como Trackman, además de programas de preparación física basados en el método TPI.
El resort incluye asimismo el Salobre Hotel Resort & Serenity, establecimiento hotelero de cinco estrellas integrado en la ladera volcánica. El hotel dispone de varias piscinas, spa, gimnasio y oferta gastronómica, siendo especialmente conocida su piscina infinita panorámica situada en la parte superior del edificio.
En el entorno de los campos se desarrollaron diversas urbanizaciones de villas y residencias de lujo destinadas tanto al uso turístico como residencial. Muchas de estas viviendas cuentan con piscinas privadas y vistas sobre el paisaje del barranco de El Salobre.
El complejo posee además certificación Starlight vinculada a la protección del cielo nocturno frente a la contaminación lumínica.
Normativa deportiva
Para acceder a los campos mediante reserva de green fee, el club exige licencia federativa en vigor y el cumplimiento de determinados límites de hándicap. Asimismo, mantiene normas de etiqueta y vestimenta asociadas a la práctica tradicional del golf, incluyendo el uso de polo con cuello y calzado apropiado.
Controversias
El desarrollo urbanístico y turístico de Salobre Golf ha estado rodeado de diversas controversias legales, empresariales y territoriales desde sus primeras fases de expansión.
Uno de los principales conflictos surgió en torno al denominado principio de unidad de explotación turística establecido por la normativa autonómica canaria. Las aproximadamente quinientas villas construidas en el complejo debían integrarse en un sistema de explotación turística unificada, lo que generó disputas con propietarios que habían adquirido las viviendas para residencia habitual o gestión independiente. Este enfrentamiento derivó en prolongados litigios sobre el uso residencial en suelo turístico.
También se produjeron tensiones relacionadas con la ordenación urbanística y los accesos viarios del entorno de El Salobre y Lomo Los Pajaritos. Durante los procesos de regularización territorial, diversas empresas promotoras y entidades vinculadas al sector hotelero presentaron objeciones sobre la planificación de carreteras, límites parcelarios y clasificación del suelo, dando lugar a controversias políticas y vecinales.
En el ámbito empresarial, la construcción y explotación inicial del hotel —gestionado originalmente bajo la marca Sheraton— provocó conflictos financieros entre distintos grupos inversores. Entre ellos destacó la reclamación de deudas millonarias vinculadas a la gestión societaria del establecimiento, situación que contribuyó a posteriores procesos de reestructuración y cambio de propiedad.